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La Escritura de la Ciudad

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Por: Ernesto Castillo

La Escritura de la Ciudad

La literatura en el área metropolitana de Nuevo León de 1985-1995

Para Octavio, Libertad, Aldo y Laura;
sin olvidar al insigne José Cruz Moreno Palomares, quien a menudo
sentencia: “Todo lo que soy se lo debo a mis amigos”

Introducción

El propósito de ésta investigación es mostrar de manera breve el apoyo municipal o estatal a la cultura en general, y en específico, a lo literario. Así como es importante registrar el trabajo que realizaron los departamentos de difusión cultural de los gobiernos, los concursos literarios y otros aspectos que implementaron para motivar la creatividad.

El estudio dará cuenta de los esfuerzos que, de manera independiente, realizaron algunos escritores para llevar a cabo sus proyectos, con los que contribuyeron a  la cultura  literaria de Nuevo León. 

También señalaremos que en el  área  metropolitana existen planes de desarrollo urbano, donde se manifiestan algunas problemáticas que afectan a la comunidad como: la ausencia de una planeación adecuada en las vías de comunicación, vivienda insuficiente, contaminación, falta de agua y de drenaje en algunos sectores de la población. 

Es pertinente señalar cómo muchos escritores no están alejados de las problemáticas de la comunidad antes mencionadas. Daremos diferentes ejemplos de esas proble- máticas que nuestros escritores señalan, entre ellas: falta de vivienda, contaminación, saturación del transporte público en algunas de las avenidas más importantes, etc.

En los planes de desarrollo urbano se nos explica cómo la Gran Plaza, el Museo del Obispado, las avenidas Cuauhtémoc, Pino Suárez o Constitución, la Torre de Rectoría de la UANL o el Centro Cultural ALFA, entre otros, son parte de la imagen urbana, símbolos con los  cuales se identifica la comunidad que a su vez el escritor registra  para contextualizar un poema, o en otros casos, para elaborar un texto  específico de algún ícono que nos representa.

El trabajo tiene el siguiente orden: analizamos los municipios del área metropolitana, algunos planes de desarrollo urbano, posteriormente registramos las actividades literarias más trascendentes en la década; para concluir con un muestreo de textos de escritores que hablan de la ciudad, y algunos elementos naturales que son parte de esa imagen urbana:  los cerros, el Río Santa Catarina y el paisaje en general.

Abordar la imagen de la ciudad en los textos de nuestros escritores implica mostrar cómo registran su entorno, su impresión de la ciudad, de las fábricas, edificios, calles, transporte público, la Gran Plaza, en fin, aquellos elementos que los afectan  o  agradan.

En la década de 1985 a 1995, en el área metropolitana de Monterrey (Guadalupe, San Nicolás, Santa Catarina y San Pedro, principalmente) se  manifiesta cierto interés en la cultura literaria. Por ejemplo, a mediados de 1985, la editorial El Porvenir, la librería Cosmos, entre otras  instituciones, organizan  El Cuento y su desenlace, con la participación de autores extranjeros, nacionales y locales. El ISSSTE presenta sus actividades culturales: talleres de periodismo, de teatro, danza y cursos relativos al área de humanidades. El escritor Jorge Cantú de la Garza, a través del Instituto de la Cultura del Estado,  creó el Centro de Escritores de Nuevo León.
De la misma manera las Universidades realizaron  publicaciones, talleres literarios, conferencias y encuentros de escritores. A lo anterior debemos sumar la presencia de los suplementos culturales que, durante los ochenta, lograron concentrar a la mayoría de nuestros escritores: Aquí vamos de El Porvenir, El volantín de El Diario de Monterrey,  Ensayo de  El  Norte y Atril  de Tribuna de Monterrey.

Asimismo, la descentralización vino a contribuir al auge cultural en Nuevo León. En el Distrito Federal se crean publicaciones como Revista de Diálogo Cultural entre las Fronteras de México (sur y norte ),  a través de las cuales se les da un espacio a los escritores del resto del país; se ofrecen becas para estudiar la literatura de las fronteras y problemáticas sociales, se editan antologías literarias de los encuentros realizados; y en general se pretende que haya más comunicación e intercambios entre los escritores de los estados.

Las convocatorias literarias también han influido en el contexto que ahora describimos, por ejemplo, los concursos de Aguascalientes, Zacatecas y el Distrito Federal, entre otros. Asimismo fue importante la labor editorial realizada en los ochenta por la Universidad Autónoma de Zacatecas.

En los años mencionados hay una tendencia, por parte de nuestros escritores, a incursionar en los diversos géneros literarios. En novela, El reino en celo (1991), de  Mario Anteo Hinojosa; en teatro Ansia de duraznos (1989), de Hernán Galindo; en poesía La huella del relámpago (1991), de Armando Joel  Dávila y en ensayo La crítica literaria en Monterrey (1995 ), de Humberto Salazar.

es notorio que la poesía es el género más socorrido. Es común la referencia poética en cualquier revista o periódico de la localidad, el espacio que en ocasiones se conoce como “rincón poético”. En relación a los textos seleccionados, buscamos que   cumplieran  con un mínimo de calidad.
El oficio literario es producto del nivel académico, la mayoría de los autores citados tienen estudios relacionados con las humanidades; aunque se dan casos de autores autodidactas, aquéllos con una preparación académica distinta a la literaria.

Una de las limitaciones en la presente investigación es que el número de libros, folletos o cuadernos que se editan sobre los autores locales regularmente no es muy amplio, asimismo existe una  distribución inadecuada,  por consecuencia esos textos son conocidos sólo en círculos reducidos de lectores.

Finalmente, queremos expresar que la búsqueda de textos se realizó  en bibliotecas públicas y privadas, en librerías y libros usados.

Breve recuento de la actividad literaria en la ciudad (1985 –1995)

La participación de las políticas culturales del Estado, de las universidades y de la iniciativa privada influyeron para que se diera un auge en la literatura local. Asimismo el entusiasmo que de manera individual o colectiva los escritores pusieron en cada proyecto relacionado con  el cuento, la poesía y la cultura literaria en general.

En nuestro periodo de estudio que va de 1985 a 1995, trataremos de registrar aquellas ediciones, grupos literarios, suplementos culturales, ediciones de autor, entre otras manifestaciones que de manera específica produjeron una literatura que nos identifica.

Creemos conveniente revisar, por lo menos dos años atrás, y detectar libros,  proyectos literarios, entre otras manifestaciones culturales que han impactado en la época  ahora  estudiada.
El apoyo a las actividades literarias se manifestó a través de las universidades públicas y privadas, y mediante instituciones  como el ISSSTE, los diferentes departamentos de difusión cultural de los municipios  y del gobierno estatal.

A lo anterior podemos agregar la participación de la iniciativa privada, nos referimos principalmente a Cervecería Cuauhtémoc, Grupos Nova y Alfa. Podemos agregar las actividades que realizaron las librerías de la localidad, la feria del libro, presentaciones de obras con autores extranjeros, nacionales  y las diferentes promociones de libros.

Pero Nuevo León no fue el único estado que  impulsó la literatura; políticas similares se presentaron en Zacatecas, Aguascalientes, Coahuila, Tamaulipas o Campeche, por mencionar  algunos  ejemplos. Sin faltar toda la actividad cultural que desde el Distrito Federal  se implementó  relacionada con la descentralización cultural.

A mediados de abril del 2002 , Enrique Krauze escribió el artículo “Decadencia cultural” para el periódico El Norte. Un fragmento de ese texto se relaciona con lo que ahora desarrollamos: “La llegada de Octavio Paz, en 1971, dio un impulso extraordinario a la cultura mexicana. Paz, como se sabe, fundó Plural y, más tarde, en 1976, Vuelta. Poco después nació Nexos. Para entonces, Proceso cubríacon un sano criterio provocador las polémicas de la cultura y Unomásuno  introducía la página cultural diaria, innovación que con el tiempo pasaría a La Jornada, y después  con diversa suerte a otros diarios. Los 70 y 80 fueron décadas de gran intensidad cultural”. 9

En particular los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas han compartido encuentros de escritores, presentaciones de libros, intercambio de conferencistas y otros eventos culturales que han permitido determinada  identificación  entre los intelectuales de esos estados.

El presupuesto que los gobiernos destinaron a las actividades literarias permitieron que se dieran a conocer un número amplio de escritores del área metropolitana de Monterrey que desarrollaron los diversos géneros literarios, y su producción se vio reflejada en plaquetas, libros y suplementos culturales.

Actividades literarias en la UANL

En mayor o menor grado, las universidades del área metropolitana han cumplido un papel importante en el desarrollo cultural de la localidad. La Universidad Autónoma de Nuevo León no es la excepción; a través de sus diferentes facultades y el Departamento de Difusión Cultural  ha promovido diversas manifestaciones artísticas: danza contemporánea, música clásica, teatro, artes plásticas y literatura.

Algunas de las facultades que  se han distinguido por editar textos literarios son: Artes Visuales, Artes Escénicas, Comunicación, Derecho y Filosofía y  Letras. Y  en menor grado las facultades de Biología, Trabajo Social y Arquitectura.

La UANL a través de su facultad de filosofía y letras,  concretamente del colegio de letras españolas, generó profesio- nistas que participaron en el ámbito de la cultura y de la literatura en particular.  Nos referimos a Mario Anteo Hinojosa, Héctor Alvarado, José Javier Villarreal, Zacarías Jiménez, Minerva M. Villarreal, Graciela Salazar, Ofelia Pérez Sepúlveda, Rogelio Flores de la Luz, Clara Eugenia Flores, por mencionar algunos.

La aportación académica de los siguientes maestros  fue relevante en las formación intelectual de los arriba mencionados: Dr. Juan José García Gómez, Xorge M. González, Miguel Covarrubias, Fidel Chávez, Carlos Arredondo, Daniel Gómez Montesinos, Genaro Saúl Reyes, Alma Silvia Rodríguez, principalmente.

La revista Deslinde de la facultad de filosofía y letras jugó un papel importante en el desarrollo cultural del área metropolitana; ahí coincidieron diversas generaciones, participaron la mayoría de autores que han logrado cierto prestigio y se les dio espacio a los que apenas incursionaban en la escritura.

En abril de 1990, el Instituto de la Cultura de Nuevo León convocó a varios escritores para que  opinaran acerca de Deslinde y su conclusión fue: “…es una revista impuntual, elitista, y de pésima distribución, pero valiosa porque consigna un periodo de la vida cultural, académica y humanística de Monterrey”.10

El lunes 19 de febrero de 2001, en el periódico El Norte, apareció el encabezado: “Cierra revista Deslinde sus páginas”. El reportero Daniel de la Fuente entrevistó a Miguel Covarrubias, director de la revista, quien expresó: “… El fin de la revista Deslinde no es motivo para las lamentaciones, al contrario propicia agradecer al tiempo por haber permitido  18 años de trabajo, 70 números, 5 mil páginas, 700 colaboraciones y poco más de 150 traducciones”.11           

Fruta verde fue una publicación del taller de creación literaria de la facultad de filosofía y letras (UANL), coordinada por Miguel Covarrubias y en donde participaron: Diana González, Isabel Terán, Elizabeth Moreno, Sinia Bolaños, Minerva M. Villarreal, Héctor Alvarado Díaz, entre otros estudiantes.

Más ejemplos de lo producido por la escuela que ahora mencionamos son: Pandora  de Miguel Covarrubias (coedición con la editorial Premiá); De mujeres y otros cuentos, material colectivo en el cual participaron Dulce María González, Lidia Rodríguez y Alejandra Rangel; Kato de Raúl Rangel Frías.

A principios de 1985, la facultad de Ciencias de la comunicación publicó el poemario Meditación sin fin, de Homero Galarza. a pesar de que el libro está inscrito en la colección  Arbor no se volvieron a publicar más que  tres ediciones alusivas  a otros temas.

En la época que ahora estudiamos no se dio en la UANL un proyecto editorial  formal, ahora se publicaba un libro por aquí, otro por allá. En el caso de la facultad de filosofía y letras   hubo más publicaciones de libros y revistas por la naturaleza de la misma escuela, pero aún ahí  lo que se editaba no obedecía a un proyecto más organizado.

La situación era diferente en universidades como la Autónoma de Zacatecas o la UNAM. La UAZ, por ejemplo, contaba con una colección titulada Praxis Dos Filos en donde, además de publicarle a los autores zacatecanos, se daba espacio a los jóvenes creadores de diversos estados del país. Los autores nuevoleoneses beneficiados por la UAZ fueron Humberto Salazar, Margarito Cuéllar y Eduardo Zambrano.

Las preparatorias de la UANL  también han participado con diversas publicaciones literarias, específicamente la  2,  3 , 8, 7, 15 y 16. la Preparatoria 1 contó, hasta mediados de los ochenta, con la colección Las uvas y el viento, integrada por autores que posteriormente lograron destacar.

A principios de 1990, el Departamento de Difusión Cultural de la UANL, a cargo de Salvador Aburto Morales, institucionalizó el Concurso de Literatura Universitaria y organizó encuentros de escritores universitarios, en los que participaron alumnos de Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila, Nuevo León y de  otros estados. Asimismo se publicó lo más sobresaliente de los concursos y se realizaron memorias de los encuentros literarios.

El Sindicato de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Nuevo León también contribuyó a la producción literaria de nuestros escritores.  Hacia mediados de 1985  publicó: Jacinto enloquecido de Guillermo Meléndez; Manzanas de raíz láctea, de Eligio Coronado; y El sol es un cuchillo, de Roberto Maldonado Espejo; material poético que fue difundido en su momento.

El STUANL también contó con publicaciones periódicas como El cocodrilo  o  Memorial, en las cuales se dio espacio a la poesía, crónica, la historia, y a los géneros periodísticos.

La participación de las universidades privadas

Por su parte, la Universidad de Monterrey, a través de la Dirección de Difusión Cultural  creó una publicación singular: Palabras para llevar. Espacio para los alumnos que participaban en el taller literario que impartía en un primer momento Carlos Arredondo y, posteriormente, Xorge Manuel González; la publicación inició en mayo de 1983 y en diciembre de 1986 llegó al número 10. El taller literario en un principio era solamente para los alumnos de la UDEM, posteriormente se invitó al público en general.

Una de las aportaciones que la UDEM ha hecho a la cultura literaria local es la obra del poeta Gerardo Puertas Gómez, el cual estudió derecho en esa universidad y más adelante su producción literaria fue reconocida en Monterrey y a nivel nacional; el escritor es premiado en diferentes ocasiones; entre esos reconocimientos figura la mención honorífica en el Premio Literario Plural  en 1987.

La UDEM contó con una revista de cultura general titulada Diálogo universitario, misma que hacia febrero de 1987 celebró su quinto aniversario.

La Feria Internacional de Libro, que desde octubre de 1989 organiza el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, es una de las aportaciones valiosas de la iniciativa  privada; en un principio se realizaba en el estacionamiento  del ITESM, después fue trasladada a CINTERMEX.

El evento es valioso  por el ambiente editorial que se genera cada año, y el espacio que se le dedica a la literatura de la localidad. Además, es un punto de referencia para la retroalimentación y para motivar que cada vez más la gente se  acerque a los libros y lea lo que guste.

En 1989 se celebró el centenario del natalicio de Alfonso Reyes, por tal motivo el ITESM convocó al  Primer Concurso Literario Nacional “Alfonso Reyes”, evento en el cual participaron solamente alumnos de los planteles del ITESM a nivel nacional. Las obras ganadoras del concurso fueron publicadas por la editorial Castillo.

A pesar de que el ITESM no ha destacado por tener publicaciones continuas en el área de la literatura, sí debemos mencionar el nombre del maestro Fidel Chávez pues se ha involucrado en el evento del libro ya mencionado, y en los encuentros de escritores realizados en 1991 y en 1992.  Estos encuentros contaron con la participación de escritores como: José Emilio Pacheco, Gustavo Sáinz y Margo Glantz.

A su vez, la Universidad Regiomontana, a través de la facultad de Filosofía y Letras, también puso su parte. En principio contó con un teatro el  “Lope de  Vega”, ubicado en Venustiano Carranza y Padre Mier,  donde regularmente se programaban conferencias, presentaciones de libros, obras de teatro y películas.

En menor grado, la UR participó a través de concursos literarios o ediciones de libros. Por ejemplo, en octubre de 1989, editó un volumen con cuentos de alumnos y maestros: Antología  del III Encuentro de Creación Literaria.

Hubo otros casos en que la iniciativa privada promovió la literatura. En marzo de 1989, a raíz de la exposición de Remedios Varo en el Museo de Monterrey, los organizadores convocaron  a un concurso de cuento que debía  tener como tema un cuadro de la pintora surrealista. En 1990 se realizó algo semejante con la obra del pintor Alfredo Castañeda; en ambos concursos la participación fue numerosa y la premiación económica atractiva.

En el Centro Cultural Alfa, a mediados de 1989, se realizó el ciclo “Recital poético. Voces poéticas de Nuevo León” con la participación de Bertha Alicia Cantú, Hilda Moreno, Josefina Rodríguez Longoria y Sonya Garza Rapport. Asimismo el Centro ha sido utilizado para conferencias y para otorgar reconocimientos a escritores sobresalientes.

Los esfuerzos literarios independientes y la ODEM

En este punto nos referiremos a los esfuerzos que de manera individual o colectiva han realizado algunos autores para que su obra o determinado proyecto salga a la luz pública.
En 1984 nació El parque ausente, revista literaria  coordinada por Arnulfo Vigil. También en ese mismo año surgieron las publicaciones El barrio y el periódico cultural Los juglares, impulsada también por el poeta Arnulfo Vigil.

La revista Litoral surgió de manera independiente y con apo- yo de la UPN. Gracias a María Teresa Llanes, Clemente Muñiz, Hilario Luna y Antonino Carlos lograron llegar al número cinco.
La Hormiga Herrante, coordinada por Roberto Cruz Zúñiga, Patricia Laborde y Eligio Coronado, logró publicarle no solamente a una cantidad considerable de autores locales, sino también a escritores  nacionales y del extranjero, aunque en menor medida.

Hogaza, hoja de poesía, en su primer etapa era auspiciada con recursos de maestros y alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Posteriormente recibe el apoyo del  ISSSTE y eso permite que lleguen a otra cantidad considerable de números.

A finales de los ochenta surgió la revista Oficio, coordinada por el poeta Arnulfo Vigil, un espacio dedicado a la literatura, a la crítica social, la fotografía, las artes plásticas y el rock contemporáneo. Es la única revista de Nuevo León que está por llegar  a su número doscientos, y la cual sobrevive  de la publicidad.

Otra publicación de principios de los noventa fue Coloquio,  que coordinaba Luis Lauro Garza, aun cuando estaba enfocada   hacia las ciencias sociales, dedicaba  un buen número de páginas  a las cuestiones literarias. la publicidad  del gobierno fue su principal fuente de ingresos.

La mayoría de las publicaciones mencionadas a menudo se las arreglaban para buscar impresión a bajo costo, donadores de papel o solicitaban cooperación a sus simpatizantes, razones por las cuales regularmente no pasaban de cuatro o cinco números.

La ODEM surgió en 1983 como el proyecto independiente más ambicioso. Sentó un precedente en la ciudad, pues sin recursos oficiales los escritores del área metropolitana se organizaron y llevaron a cabo distintos eventos. Por ejemplo, a mediados de 1985 convocaron a la “Jornada de poetas”  en la que participaron casi sesenta escritores. La ODEM creó talleres literarios, editó la revista Lunahiena haciendo un esfuerzo por  sobrevivir de las cuotas de los agremiados y  los recursos económicos de algunos eventos.

Hacia finales de 1983, este mismo organismo elaboró una publicación en la que manifestaba la declaración de principios, estatutos, plan de trabajo, solicitud de ingreso, reglamento, entre otros  acuerdos  elaborados por la Comisión Redactora.             

La ODEM logró reunir a la mayoría de los escritores que con el tiempo han contribuido a cimentar la cultura literaria que tenemos: Roberto Cruz Zúñiga, Cristina Villarreal Navarro, Xorge González, Margarito Cuéllar, Xavier Rodríguez Araiza y Graciela Salazar.               

A finales de 1991 nace la Fundación Cultural “Alfonso Reyes Aurrecoechea”, A. C. edita la revista  Salamandra, en su segunda época, en la cual colaboran: Miguel Covarrubias, Humberto Salazar, Gabriel Contreras, Armando Joel Dávila, Alfonso Rangel Guerra, Héctor Alvarado, Jorge Cantú, José Jaime Ruiz, y otros escritores que ya habían participado en proyectos similares.

El papel de las librerías

Una institución que también dejó su testimonio cultural y literario fue la librería Cosmos, que se distinguió por tener una cantidad considerable de títulos importantes en el área de literatura.
En mayo de 1985,  en coordinación con otras instituciones, organizó “El cuento y su desenlace”, evento al cual asistieron narradores extranjeros, nacionales y de la localidad.

Poco  a poco,  la librería Cosmos comenzó a desaparecer, y surgió  la librería Castillo, que se ha distinguido por impulsar a los escritores locales en el área de ensayo, narrativa y poesía.
En junio de 1986, la librería Castillo, en coordinación con otros libreros y el municipio de  Monterrey, organizó la Primera Feria del Libro, que no dio los resultados que esperaban.

La librería Castillo impactó a la comunidad con el Primer Premio Internacional de Novela “Nuevo León 88”, en el cual se otorgaron quince millones de pesos a la mejor novela; Benjamín Valdivia ganó el concurso con la novela El pelícano verde.

Con fines comerciales y culturales, la librería Castillo ha sido anfitriona de conferencistas como los destacados narradores: Fernando del Paso, Carlos Monsiváis, Angeles Mastretta, Silvia Molina, Laura Esquivel y otros reconocidos escritores.

Otra referencia importante en este contexto fue la librería de la Normal Superior “Miguel F. Martínez” (atendida por el Sr Arévalo), espacio que abría a partir de las 5:00 p.m., y en donde las novedades literarias o textos poco comunes podían localizarse.

La descentralización cultural

La descentralización cultural fue un fenómeno digno de ser tomado en cuenta. Nos referimos a los encuentros de escritores en diferentes estados fronterizos, las publicaciones desde el
D. F. enfocadas a la creación artística del norte del país, las becas, la participación de los gobiernos estatales y municipales a través de apoyos económicos  y de otra índole.
En diferentes foros se discutió sobre las características que actualmente tiene la literatura del norte, las influencias norteamericanas en las poblaciones fronterizas; el papel de los medios de comunicación, la literatura chicana;  la identidad de la cultura norestense, etc.

En febrero de 1987 surge la revista Frontera Norte, ahí  se abordan los temas mencionados, y se promueve cualquier manifestación artística de los siete estados fronterizos. La publicación fue bimestral y auspiciada por el Programa  Cultural de las  Fronteras.

Contribuyeron a la descentralización cultural, los  diversos intercambios literarios que se dieron entre los estados de Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León. Por supuesto que el intercambio es muy notorio en ciudades como Saltillo y Monterrey. Sin embargo, los encuentros literarios en Tamaulipas  o en otras ciudades de Coahuila, también fueron trascendentes. Por ejemplo, en mayo y octubre de 1985, se realizaron dos encuentros de escritores (poesía y narrativa, respectivamente) en la ciudad de Monclova, Coahuila. Algunos autores  llegaron a presentar su obra en varias ciudades de los estados vecinos.

Definitivamente, la labor cultural realizada por el ISSSTE en Nuevo León ya tiene su lugar en la historia. En 1984,  comenzó a promover talleres literarios, ciclos de cine, cursos de fotografía, de danza y hasta de manualidades.

A partir de 1985, el 1SSSTE apoyó económicamente a Hogaza, hoja de poesía, coordinada por José Javier Villarreal y Minerva M. Villarreal. De sus talleres literarios surgieron jóvenes autores como: Ofelia Pérez Sepúlveda, Yuri Vladimir Delgado, Lourdes  Olmos, Cristóbal  López, entre otros.

La participación de los gobiernos municipales y estatales

El Gobierno del Estado de  Nuevo  León  y algunos municipios del área metropolitana  han concretado proyectos más acabados  y con mayor duración. A principios de 1985, surgió la Dirección de Acción Cívica y Editorial del Gobierno del Estado, que reeditó a autores ya consagrados como: José Alvarado, Israel Cavazos, Raúl Rangel Frías, Pedro Garfias, Alfonso Reyes; y libros relacionados con las artes plásticas y de cultura general.

Entre los libros de poesía figuran: De vida irregular  (1986),  de Jorge Cantú de la Garza; El escorial y otros poemas de amor  (1987), de  Armando Joel Dávila y Zoológico poético de Nuevo León  (1988), de Humberto Salazar. La Dirección también imprimía  el periódico Nuevo León, con un suplemento cultural titulado Aljibe, en el que colaboraron: Arnulfo Vigil, Julieta Reneé, Eligio Coronado, José Francisco Villarreal y Armando Joel Dávila.

El 14 de enero de 1987 se crea el Instituto de la Cultura de Nuevo León y se designa como director a Raúl Rangel Frías.  El Instituto inicia sus actividades en el Teatro de la Ciudad.  Y en febrero del mismo año, el poeta Jorge Cantú de la Garza recibe la Dirección de Artes Literarias.
El sistema de becas para escritores que generó la Dirección de Artes Literarias hizo historia. Por primera vez, en nuestra ciudad, y bajo determinados reglamentos, los escritores tuvieron la oportunidad de que se les pagara por escribir un libro. Asimismo, por ejemplo, editaron testimonios de estas actividades como la Antología de Becarios del Centro de Escritores de Nuevo León (1987-1991), entre otras ediciones.

A principios de febrero de 1993, y a través de la Subsecretaría de Cultura del Estado, Sonya Garza Rapport puso en marcha la  Escuela de Escritores  de la SOGEM,  de la cual  egresó una generación.  Algunos autores que pertenecieron a ese periodo fueron: Gloria Balleza, Daniel Baruc, Ricardo Martínez Avila y Zacarías Jiménez, Daniel Limas Barrón, Roxana Sandoval Peñaloza.

Una importante actividad del ICNL fue el ciclo “Escritores de Nuevo León: Voz, vida y obra”, en el que  se  rindió homenaje a Felipe Guerra Castro, Miguel Covarrubias, Irma Sabina Sepúlveda, Horacio Salazar Ortiz y Minerva Margarita Villarreal.

También en 1989, pero en el mes de agosto, se realizó el curso “Los escritores malditos de México”, se analizó la obra de José Agustín, Salvador Elizondo, Julio Torri y Parménides García Saldaña como representantes de dicha corriente. El curso estuvo a cargo de Javier Treviño Castro.

En el Instituto de la Cultura de Nuevo León se impartieron otras conferencias alusivas al tema literario, mesas redondas en las cuales se cuestionó la situación que vivían las letras neoleonesas, sin faltar el estudio de escritores como Irma Sabina Sepúlveda, José Alvarado, Alfonso Reyes, Felipe Guerra Castro, etc.

El municipio de Monterrey engrandeció el presente panorama, al instituir el Primer Concurso Nacional de “Los Juegos Florales de Poesía” en 1986, para conmemorar el 390 aniversario de la fundación de la ciudad. Horacio Salazar Ortiz obtuvo el primer lugar con el poema “Relación de Monterrey”. 

Dentro de las actividades de la Primera  Feria de Monterrey, realizada en 1989, se presentó el primero de tres tomos de la obra  Monterrey, alforja de poetas; la selección e introducción  corrió a cargo de Margarito Cuéllar. Al siguiente año  comenzaron a organizar los concursos de  “Poesía joven de Monterrey”,  en los cuales se dieron a conocer autores como José Eugenio Sánchez y Luis Javier Alvarado.

Contribuyeron al crecimiento literario los festejos del Centenario del Nacimiento de Alfonso Reyes, en 1989; a los que se sumaron el Gobierno del Estado, autoridades municipales, la Iniciativa Privada, instituciones educativas y otros organismos.

El Gobierno del Estado de Nuevo León editó la obra Rapsodia del Nuevo Reyno de León, de Ernesto Rangel Domene; el Colegio de México,  Las ideas literarias de Alfonso Reyes  de Alfonso Rangel Guerra. se elaboró una publicación especial del poema El Sol de Monterrey, y toda la papelería oficial llevó el logotipo creado para conmemorar centenario del Regiomontano Universal.

La participación del municipio de Guadalupe de 1992 a 1994  es digna de ser tomada en cuenta. Al respecto, en la colección Abrapalabra publicó: Nostalgia por los marcianos de Romualdo Gallegos; Doménico, de Ofelia Pérez Sepúlveda; Semáforo en rojo  de Guillermo Berrones; Nada es lo que parece, de Margarito Cuéllar; Diario del Sillayama, de Guillermo Meléndez, entre otros.

A su vez las antologías La alquimia del verbo y Las raíces del vacío fueron testimonios de dos encuentros de escritores realizados en el municipio de Guadalupe. También debemos mencionar los tres concursos literarios que organizaron a nivel estatal.

A principios de los noventa surge el   Fondo Editorial  Nuevo  León, colección en la cual prevalecen la narrativa y el ensayo. Entre las obras  publicadas figuran: El reino en celo, de Mario Anteo, Ensayos de literatura mexicana de Humberto Martínez; una antología del poeta Felipe Guerra Castro, a cargo de don Alfonso Reyes Aurrecochea, etc.

La importancia de los suplementos culturales

Los suplementos culturales cumplieron  una labor importante en el periodo que ahora estudiamos. Nos referimos a Aquí vamos de  El PorvenirEl  Volantín de El Diario de Monterrey; Ensayo, de El Norte y Atril de Tribuna de Monterrey.

Los suplementos contribuyeron a reafirmar cierto profesionalismo en nuestros escritores, pues además de que publicar periódicamente implica un compromiso en el cual las propuestas deben ir mejorando, los motiva la remuneración económica percibida, así como el prestigio de pertenecer a determinado círculo intelectual.  

El volantín de El Diario de Monterrey nace en 1981; en sus páginas se dio cabida a la crónica, la columna cultural, la entrevista, la reseña literaria, el cuento, la poesía. El coordinador en su primera etapa fue Luis Martín Garza y, posteriormente, Carlos Arredondo. Este suplemento desaparece a finales de los ochenta.

Entre los colaboradores estuvieron: Rosaura Barahona  Obed Campos, Irma Braña, Julio Llanas, Josefina Espinal, Leticia Salazar, Ernesto Castillo, Altair Tejeda de Tamez, Luis Martín Garza, Romualdo Gallegos, Zacarías Jiménez, Carlos Arredondo y Javier Baldemar.

El  suplemento cultural Aquí vamos  del periódico El Porvenir nació en 1982. En una primera etapa fue coordinado por Jorge Cantú de la Garza, posteriormente por Rosaura Barahona y a principios de los noventa por José Jaime Ruiz. En éste se incluyeron los géneros literarios y periodísticos similares a lo que se publicaba en  El volantín, pero además, y en función del espacio se publicaban temas relacionados con las ciencias sociales, con la filosofía y otros aspectos relativos a las humanidades.

Algunos colaboradores fueron: Nazario Sepúlveda, José Jaime Ruiz, Gabriel Contreras, Arnufo Vigil, Diego de Jesús, Horacio Salazar, Rosaura Barahona, Sergio Durán, Mario Anteo,  Sergio Cordero, Rogelio Flores de la Luz ,Genaro Huacal, Hilario Luna y Leticia Salazar.

A principios de los noventa, coordinado por José Jaime Ruiz,  el suplemento adquiere otro formato. En esta etapa resaltan las colaboraciones del filósofo  Agustín Basave  Fernández del Valle, en términos generales prevalecen los colaboradores de la primera etapa. En las páginas de Aquí vamos se reeditaban textos de  José Donoso, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa y  otros autores  nacionales y extranjeros.

En Ensayo de El Norte, espacio coordinado por Rosalinda  González, se daba lugar a la poesía, el ensayo, la crónica, el cuento corto y otros géneros literarios. Ahí colaboraron: Genaro Saúl Reyes, José Javier Villarreal, Minerva Villarreal, Margarito Cuéllar, Patricia Laborde, Guillermo Berrones, Homero Galarza, Gerardo Puertas, Alfredo Zapata y  Roberto Cruz, entre otros.
Ensayo tuvo diferentes formatos, en principio era una página de la sección cultural, posteriormente pasó a la sección Día siete, con sólo dos páginas. Más adelante desaparece la sección cultural, junto con los espacios para los talleres literarios.

Atril, suplemento cultural del periódico Tribuna de Monterrey,   a principios de 1985 era coordinado por Arnulfo Vigil. Tanto el suplemento como el periódico en general tuvieron poca presencia en la sociedad regiomontana, durante ese periodo.

La poesía en el área metropolitana

El presente capítulo gira alrededor de un conjunto de textos poéticos que hacen referencia al área metropolitana de Monterrey, de 1985 a 1995.

La poesía estudiada refleja algunos problemas de la comunidad: la inadecuada planeación del transporte público, de algunas avenidas y calles, de la vivienda; los diversos tipos de contaminación, etcétera.

Con motivo del primer centenario del natalicio de Alfonso Reyes, se publicó la obra Rapsodia del Nuevo Reyno de León (1989) de Ernesto Rangel Domene, escritor que ha publicado en editoriales como el Fondo de Cultura Económica, Universidad Autónoma de México y la Universidad Autónoma de Nuevo León. Algunas de sus obras son: Los ríos de polvo (1960), Canción junto al abismo (1970) y El canto urbano (1975).

De la Rapsodia del Nuevo Reyno de León el ensayista Alfonso Rangel Guerra apunta: “Esta obra de Ernesto Rangel, en diez cantos, es un largo poema que, como lo explica Don Alfredo Gracia en el prólogo, consta de más de quinientos y picos de versos y tiene antecedentes muy distinguidos, como forma y como intención poética en las letras de lengua española”. 12

En relación a su Estado, Rangel Domene escribe:

Somos parte de una extensión mayor amada
que desde Baja California a Cozumel
hay litorales de turquesa entresolada,
desde Nuevo León de azahar y rubia miel
hasta el Guerrero de la enjundia tropical
los matices diversos de mestiza piel.13

Rapsodia es un canto a los municipios que integran Nuevo León, a sus costumbres, a su naturaleza, al clima y al emporio económico que se fue gestando con el paso del tiempo.
Tres años antes, en noviembre de 1986, Horacio Salazar Ortiz obtuvo el primer lugar en los “Juegos Florales”, organizados por el H. Ayuntamiento de Monterrey,  para conmemorar el 390 Aniversario de la Fundación de Monterrey.

Salazar tituló a su poema “Relación de Monterrey”, y en él hace un recuento histórico de la ciudad, desde sus orígenes hasta nuestros días. A través del mismo, menciona a diferentes personalidades del área económica, científica, humanística, entre otros ciudadanos que han contribuido al engrandecimiento de Monterrey.

El texto consta de 108 estrofas y en uno de ellos apuntó:

No nací en Monterrey. Pero siento que soy
el más grande poeta de estas tierra de Dios.
Grande, no por el lustre que falta en mis poemas.
Grande por el amor con que amo esta tierra.14

Autores menos conocidos se han preocupado por reflejar en sus versos a Nuevo León, tal es el caso de Anastacio Carrillo:

En un suelo agreste
se encuentra ubicado
un precioso estado
acá en el noreste.

esto se los digo
con mucha razón
pues, tengo mi ombligo
aquí en Nuevo León. 15

Y más adelante:

todos mis pueblitos
por todo el confín
primos son toditos
allá en Agualeguas, Parás y Marín. 16

Durante los sesenta y setenta, escritores como Carmen Alardín, Alfonso Rangel Guerra y Jorge Cantú de la Garza adquieren su formación intelectual fuera de la ciudad. En la década que ahora estudiamos la situación es distinta, gracias a esa permanencia de los escritores regiomontanos en la ciudad se ha consolidado una literatura que nos identifica. Por supuesto que nuestros escritores han seguido cultivándose fuera de la ciudad y del país, por ejemplo, Diego de Jesús Flores, quien fue becario del Centro de Escritores. Uno de los textos generados con esa beca fue “London 1987”, en el que apunta:

Olvidemos tristezas
que venga la risa, el gozo
Recordar las tabernas y su olor familiar
Alzar las copas
El Támesis fluye dulcemente y
     [ se lleva las canciones que encuentra a su paso
Volver el rostro y grabarse calles y cementerios
Cubrirse de la lluvia que –pertinaz– llega
Pero sobre todo: no olvidar
No olvidar que nada,
nada es tan bello como Monterrey.17

Los presentes ejemplos muestran el aprecio que se tiene por Nuevo León y por Monterrey en especial. Aprecio que se manifiesta al hablar del lugar en que se nació, de las caracterís- ticas de sus habitantes y en general del progreso económico.

La poesía urbana

Nuestros poetas no solamente magnifican el lugar donde nacieron. La ciudad es sinónimo de soledad, de ruido, de contaminación, de sexualidad; repercute en quienes la habitan.
En 1995, Margarita Ríos Farjat publica el poemario Si las horas llegaran para quedarse. Nacida en Monterrey en 1973, apenas cumple 22 años y sus escritos ya circulan en diversas publicaciones de la localidad, así como a nivel nacional.

Su visión de la ciudad no se relaciona con lo propuesto por Rangel Domene o Salazar, antes que exaltarla o sublimarla, su tono es contestatario y en franco desacuerdo:

Y se malgasta uno
tallándose la vida bajo el cielo
en la calle caliente
que empieza por quemar la falda de las tardes
y va dejando nuestros días
como un pergamino que arruga el horizonte
antes que uno pueda escribir nada. 18

El anterior fragmento pertenece al poema “Ciudad para tallarse”. Aunada a esa actitud contestataria, está su postura estética, así como prevalece cierto pesimismo ante la vida.

Desde otra perspectiva anota Luis Javier Alvarado:

La ciudad fue disolviéndose de tanto recordarla
con ella
se fueron tus aspiraciones
confundidas entre caras de vecinos indeseables
amigos exigentes
y extraños infelices.19

A diferencia de Ríos Farjat, Alvarado es más específico en su planteamiento; señala de manera concreta su incomodidad, pero acepta que así es su ciudad.

Desde la poesía no todo es felicidad, como proclaman los primeros escritores citados. El contexto al que hace referencia Clemente Muñiz Angel, es más dramático:

cae la noche
arrastrando la primavera
a mi habitación
la pesada cortina del sueño
el tren largo del acontecer cotidiano
el devenir constante
agazapado en los floreros
las convulsiones del sueño
el matiz religioso de las buenas noches

un día más
que resbala de mis manos. 20

El texto anterior pertenece a su libro Si te fata vocant. Angel Muñiz es originario de Mazatlán. El municipio de Culiacán, Sinaloa, le edita su primero libro pero en Monterrey consolida su aprecio por la escritura.

A pesar de lo atractiva que sea la ciudad, de sus fachadas de casas antiguas, de sus amplias avenidas, de sus edificios, Andrés Montes de Oca la define así:

Moles de vidrio opacan el paisaje
que mira impávido su pequeñez ahora.
Estructura en silencio.
Soledad de la gran ciudad. 21

Es probable que el texto citado de Diego de Jesús Flores lo haya escrito desde Londres,  por nostalgia exalta su lugar de origen. Otra visión de su ciudad relacionada con la temática se manifiesta en estos versos:

Esta ciudad no me sigue ni me espera
Al tiempo se revuelve, vomita y sigue andando
Aquí, donde nadie me guiñe ni me riñe
He visto las hermosas calles ataviadas de basura. 22

Una característica de los escritores que abordan la imagen de la ciudad es la connotación sexual. En el escrito “Andrómina la yegua y el verano en la cabeza”, Ofelia Pérez Sepúlveda expresa:

Esta ciudad tiene el rostro adolescente, el muslo firme,
     [los senos de película
Esta ciudad pasa frente al gran escaparate de                                                                            [una guerra
y a nadie pertenece.
Ninguno pidió una ciudad vieja, correctamente maternal
                                             [en mangas de camisa. 23

En el último fragmento expone:

Esta ciudad está con ganas porque no hay quien la alcance
con su rostro adolescente, el muslo firme, los senos de película. 24

Pérez Sepúlveda generaliza en su apreciación, prevalece la idea de que el ser humano organiza la ciudad con una visión fálica y nos remite a aquella idea de Freud en la cual manifiesta que el humano todo lo ve a través de la sexualidad.

En relación a ese aspecto Xorge González dice:

Acariciándose nuestras lenguas envolvieron
Los pasillos los jardines “La Carreta”
cafetería de conjuros

Arrojamos todos los signos
íconos salados
en nuestros cuerpos de álamo y rosal. 25

Texto que el autor tituló “Tenazas” y aparece en su libro Otra vez la vida, más adelante veremos cómo se dan situaciones similares: determinados autores acuden a recursos estilísticos más complejos para delinear su propósito; otros son más obvios.

Contaminación en la ciudad

Pese a lo que ocurre, es decir, la ciudad vista como sinónimo de soledad, de violencia, de vacío espiritual ante los edificios y avenidas, el escritor da cuenta de su postura personal y de una ciudad que aprecia, no importa que la basura y el smog estén por doquier y la contaminación afecte a los ciudadanos en general. Citemos un texto que refleja esa problemática:

Ignominioso
que aparezca en un mapa
en color verde. 26

El texto se titula “Monterrey”, y su autor,  Alejandro Alemán Peña,  manifiesta su inconformidad por los mapas escolares, los cuales son pintados de verde cuando lo que priva es lo descolorido, lo negro o sucio, propio de la contaminación.

También debemos decir que el anterior planteamiento poético es analizado en los planes de desarrollo urbano, y eso es así por los niveles altos de contaminación en el área metropolitana

Otra perspectiva de ese mismo problema se manifiesta en este poema:

Desde este punto de vista, amigo mío
la ciudad no se ve tan sucia.
Las últimas lluvias han hecho milagros
Si no se llevaron la basura
al menos quedó bien escondida
(tal vez decore las paredes
interiores del acantilado, pero
qué importa al fin si no se ve). 27

El anterior texto es un fragmento del poema “Neo bautismo”de Raquel Hernández, publicado en el suplemento cultural El Volantín.

Casi al finalizar Hernández dice:

¿Verdad amigo mío que hoy
no se ve tan sucia la ciudad?
¿Qué importa a dónde se fue todo?
la función continúa… 28

Ese acento irónico que manifiesta la autora coincide con la filosofía de Heráclito: el mundo está en constante cambio, aparentemente todo se ve tranquilo. Pero no, algo, en algún lado, se convulsiona. Es cierto que la ciudad se ve limpia después de la lluvia -apunta la autora-, pero el desecho de la ciudad debe estar por algún rumbo, adornando otro espacio.

Texto alusivo al tema que ahora desarrollamos es el poema “Fragmento” de Luis Javier Alvarado en el que prevalece la idea de que la basura es algo inherente a la ciudad:

Ahora que no vienes
escogí reposar
entre oradores
y muertos.
La basura se desploma
calle abajo;
el humo de una fábrica
parece un brazo
que te busca torpemente
en el jardín
de fierro y aluminio. 29

Ya no alude a la basura que Raquel Hernández señala, ni la ve de lejos como si adornara algún muro o alcantarilla. Alvarado es más realista en su apreciación, pues menciona que los desechos de la fábrica ya los tiene en su casa y ahora forman parte de su intimidad, sólo le queda confabularse con los mismos o ignorarlos.

En “Concierto para un cuerpo que no sabe bailar”, Alvarado  aborda el mismo asunto:

No late en ti
la arteria citadina
no te llegan olores
violetas,
los montones de basura
que hoy se multiplican
tú no los conoces.

Asfalto
alambres
abrazos de etiqueta,
un beso y una lanza
en la mejilla,
motor de carrusel
hacia la
tarde,
colinas,
ansias de papel,
plástico
y dinero. 30

Es cierto que el escritor busca la manera de compaginar su interior con la realidad, de ese proceso se desprende una crítica a lo que ocurre en la sociedad; a la incapacidad por resolver un problema que de manera abierta nos afecta a todos y en el cual se involucran, principalmente, las autoridades y después los ciudadanos.

La soledad en las calles

Para determinados autores, como José Francisco Villarreal, Xorge González, José Jaime Ruiz, Diego de Jesús Flores, Luis Javier Alvarado, Ofelia Pérez Sepúlveda, referirse a la ciudad implica hablar de sus calles; la ciudad y sus calles como un todo. Cada escritor la adjetiva a su manera, y a menudo refleja lo que le ocurre.

Para ejemplificar, acudamos a un texto de José Francisco  Villarreal:

Sentado en el borde de la banqueta
escupo sobre el destino del insecto.

Sentado en el borde de mí mismo me desperezo.
La náusea indica el inminente cataclismo;
desde mis vísceras
el borrón de la asfixia desmentirá la vida. 31

Ya no es la basura en cualquiera de sus manifestaciones, son las mismas calles del área metropolitana, pero ahora como escaparate en el cual transita la condición humana. Las frases: “hartazgo mesiánico”, “la melodía del descenso” o “el borrón de la asfixia desmentirá la vida” reflejan su incomodidad ante ésta, también se desprende su deseo por compartir su visión de la misma.

Villarreal no ofrece una alternativa a la crisis que  plantea, a su desesperación. Sin embargo, no en todos los escritores prevalece ese pesimismo al recorrer las calles de la ciudad.
“Caminata”,  poema de Xorge González, publicado en su libro Otra vez la vida, apunta:

Me pusiste en la calle soledad
fui tus pasos y tu historia
fui los encuentros con las verdades de todo precio
Me pusiste en la calle soledad
y me encontré con mis hermanos. 32

González da cuenta de un conflicto y ofrece una alternativa: cree conveniente apoyarse en sus amigos para salir de esa circunstancia. Llama la atención su frase “la calle soledad” y la manera de ofrecer esa alternativa a su circunstancia espiritual.

En la calle, el escritor se topa con muchas cosas, algunas le parecerán dignas de ser tomadas en cuenta, otras no. A menudo el escritor busca un punto de referencia para involucrar su soledad.

En la antología El mar es un desierto podemos leer, de Leticia S. Herrera, la perspectiva que nos lleva a otras referencias:

ya salgo a medio pensar
la calle juega a las serpientes y escaleras
batallo para seguirle la corriente

es que yo no juego
no tengo ganas y además
por qué ando tan sola
si soy bien buena onda. 33

Un tanto optimista sobre ese mismo sentimiento es La Señal, de Carlos Liévano Franco:

Las calles y sus andenes
provocan cierta melancolía
que llega hasta tu esquina.

Ahí estoy.

Solo.

Firme.

Silbando una canción
mientras acaricio
las cicatrices
de la alborada. 34

Liévano Franco ha colaborado en la revista Oficio y en otras publicaciones culturales de Monterrey.

Las calles son de todos, y en ellas nuestros escritores se confabulan para reclamar algo, pasear su circunstancia espiritual o generar alguna alternativa para vivir mejor. La ausencia de alguna referencia cotidiana también es motivo de nostalgia, elemento que no solamente expondremos en el siguiente caso, sino en el contexto de los escritores que escriben sobre la Gran Plaza.

Hacia mediados de junio de 1990, Arnulfo Vigil escribió el poema “Calle olmo” en el que expresa:

no hay mecedoras en las tardes de esta calle
los encuentros
hola
el vecino
los juegos
no se escuchan en un mundo de ruidos. 35

Llama la atención cómo son contados los poemas en los cuales se mencionan los nombres de las calles o avenidas. Regularmente la referencia es general, también existen ejemplos como el poema de Leticia S. Herrera, que expresa que va por la calle Padre Mier, y así existen otros casos en los cuales se mencionan, casi por lo regular, algunos nombres de las calles principales.

La mayoría de los autores estudiados se expresan de las calles en lo general. Sin embargo, existen avenidas de la ciudad a las que, por su tradición o algún tipo de atractivo, se les dedica un texto. En principio queremos mencionar a la Calzada Madero.

“Nocturno de la Calzada Madero”, poema de Samuel Noyola,  desde cierta óptica, también es una crónica. Lo vemos así por los múltiples elementos temáticos que encontramos: las prostitutas, los policías corruptos, los homosexuales, el alcohol, los bares, el transcurrir del tiempo, el silbato del tren, la noche como testigo de todo lo que ocurre en un sector de la Calzada. Expresa Noyola:

Porque mis días se han levantado
contra una ciudad enjoyada de mendigos,
circos donde la razón atraviesa aros de fuego,
pirámides con sacerdotes adorando la cifra y el puñal. 36

Más adelante dice:

Allí donde la puta, el califa y el maricón
se deslizan orgullosos de su techo de estrellas,
como una corriente amazónica que va gastando las mesas. 37

Noyola recrea el contexto y suponemos que fue necesario vivir ese mundo para elaborar lo que ahora leemos. Por su parte, Jorge Cantú de la Garza ofrece otra perspectiva de ese mismo punto:

Una tarde de mis años, al acercarse el crepúsculo,
encontré en la Calzada a otro muchacho guapo.
y enseguida nos ligamos abrumadoramente. 38

El contexto etílico en la palabra

Una constante urbana en la escritura de los autores regiomontanos es la cantina. Por supuesto que hay de cantinas a cantinas: las del barrio, las de lujo, las céntricas, y todas aquéllas que de una u otra manera contribuyen a cierto proceso de socialización.

Mencionaremos primero el bar Reforma por la presencia que ha cobrado en los escritores regiomontanos, y por ser quizá el primer bar que abrió sus puertas a las mujeres. En su primera etapa estuvo ubicado por Zaragoza, entre Padre Mier y Morelos. A este espacio acudió Pedro Garfias, poeta ultraísta español. El siguiente texto fue escrito en 1983 por María Belmonte:

Bar Reforma
eléctrico lugar
albergador de ilusiones, de meseros
parroquianos y de manos inquietas.
Te saludo Bar Reforma
por las copas que bebí justo en espejo
al olvidar socarrona tu letrero
PROHIBIDA LA ENTRADA A MUJERES Y MENORES
DE EDAD. 39

Más que ser aceptadas, las mujeres fueron ganándose ese espacio. El Bar ahora está ubicado en la calle Ocampo casi esquina con Escobedo.

Ahora son otros tiempos y el contexto cultural hacia la mujer no es tan represivo, ahora ha crecido el número de espacios en los cuales, y tras cumplir dieciocho años, cualquier mujer puede tranquilamente solicitar una jarra de cerveza o la bebida que se le antoje. En la actualidad el bar Reforma sigue siendo un punto de reunión de los escritores regiomontanos.

El Reforma que nos muestra Belmonte es un espacio en el cual, para ella, se respiraba cierta tranquilidad. Hacia 1996 Ofelia Pérez Sepúlveda publicó Cuartos privados, mismo que contiene el poema “Sin título”:

En el Reforma es tu voz un arpón
No está la rosa en el incendio
No te respiro en el filtro que encierra
[el delfín que no seremos. 40

En la última estrofa es más incisiva:

Guárdame, soberbia, hermética, traidora; apenas piedra
                                              [que insistes en cargar
Y si jamás la Ofelia se desnuda
no preguntes quién hiere a quien entre bufones. 41

Ya no es el bar en cual se refleja la solidaridad o el inicio, mínimo si quiere, en la igualdad de géneros, no. Ahora la referencia al bar Reforma es para dar cuenta de una disputa, de un reclamo; espacio que motiva otro poema para provecho de la literatura de Nuevo León.

Por su parte, Leticia S. Herrera plasmó sus impresiones de otra céntrica cantina:

1900 Bar
ambiente del novecientos
cara azul de mujer labios rosados pelo amarillo pollito
contertulios barbados y mujeres de lánguido mirar
la barra otra vez y una bohemia
los licores en fila en orden ¿alfabético?
estos bancos de barra confortables y rojos
barroco exagerado no son como los del Fundador
soles de cara enojada en cada flor inmóvil
plantas artificiales polvo contra incendios
música ambiental ambigüedad del romance. 42

A diferencia de las anteriores autoras, a Herrera le interesó plasmar el contexto de personajes que ahí asisten, la decoración y otros elementos del nivel económico que ahí se respira.

A otras referencias nos remite Guillermo Meléndez, quien siente que las cantinas son una especie de salvavidas en determinadas circunstancias:

En un bar que se llama K-tarro
poco a poco revivo: abandono el sarcófago
y me integro de inmediato
a la tribu de sedientos desarrapados. 43

En los anteriores escritores se visualiza un compromiso con determinada realidad. Sin embargo, hay otros textos en los cuales simplemente se generaliza; se mencionan por nostalgia lugares relacionados con el tema, esa es nuestra impresión en el escrito “¿Por qué la oscuridad?” de César Isassi:

El cuerpo perdido,
Grano de arena,
Pelos al viento,
Vaga por la Calle Zaragoza;
El Tupinamba,
El Patio, El Rex, solloza.
Grano de arena que
El pasado buscas,
Métete en la película:
El Canalón, El Fornos,
La Perra Suerte y el Elizondo. 44

Un número importante de escritores menciona que está tomando, se hace alusión a la barra de la cantina, al tipo de bebida, al cantinero, etcétera. Sin embargo, no mencionan el nombre del lugar. Prueba de lo anterior es el fragmento que ahora citamos:

1.- En el bar
Ese que ves ahí
conversando con sus muertos,
verificando la respiración de las muchachas.
Ese que miras con el reflejo de sus lentes
y que dibujas cantos zen con ademanes cojos. 45

Los versos pertenecen al poema “Luces de la ciudad” de Mario Alberto Mejía. Desde la cantina el autor hace referencia a la música que le gusta, manifiesta su interés por ciertos escritores; por las mujeres, etcétera.

Semáforos y transporte público

Definitivamente, la producción literaria entre 1985 y 1995 debe seguirse revisando, no solamente sus contenidos poéticos, sino  los factores que contribuyeron para que se diera la literatura que nos identifica.

En algún tiempo se habló de “poesía de protesta”, textos de contenido social en los cuales se argumentaba determinada situación ideológica. Era común escuchar que los escritores de poesía regularmente eran “reaccionarios” o no tenían compromisos políticos. Pese a lo anterior, el escritor de poesía sigue mostrando la realidad que le rodea, Noyola denuncia a un sector de la sociedad que vive de la usura, que edifica su riqueza a partir de la explotación y la corrupción; del mismo modo es denunciada la contaminación de las fábricas, o como lo veremos en el presente apartado, el contexto del transporte público.

Hay dos libros editados en distintas épocas, que tienen como punto de partida la ciudad. El primero de éstos es Luz neón blues (1985) de Andrés Montes de Oca, cuyos poemas son: “Eres estallas”, “Escalera blues”, “Blues del parquímetro”, “Auto blues”, “Bache blues”, “Blues del semáforo” y otros títulos relativos a lo urbano.

El libro Pobladores de una larga noche, de Alejandro del Bosque, comprende una selección de poemas que el autor escribió entre 1990 y 1997. Y algunos de sus títulos son: “Calles”, “Tráfico”, “Semáforo”, “Edificios”, “Latas”, “Autobús”, “Ecotaxi”, “Grúa”, y otros en ese estilo.

Desconocemos si los autores se hayan leído el uno al otro; lo que sí podemos percibir es un profundo aprecio por lo urbano, viven su ciudad, la disfrutan y le escriben a su modo. en ambos autores los poemas son cortos, y en algunas ocasiones las imágenes tienen cierta similitud.

En relación al semáforo escribe Montes de Oca:

Solitaria y triste vida
del semáforo.
Siempre de pie en la esquina,
pintando el tiempo de color.
Interminable su luz roja
cuando la prisa nos domina. 46

En relación a ese contexto Del Bosque apunta:

Lo percibo
velando la calle de una ciudad cualquiera,
frente a la perpetuidad ambarina del semáforo. 47

Un elemento que no pasan por alto los escritores son las rutas urbanas; los camiones de pasajeros que los llevan de un lugar a otro. A raíz del accidente que ocurrió en Santa Catarina en diciembre del 2000, y en el cual fallecieron varias personas por el impacto de un tren, la molestia de los usuarios ha crecido hacia el transporte público. A eso hay que agregar que durante el 2001 diferentes rutas de camiones atropellaron y, en diversas ocasiones, provocaron la muerte de un número considerable de peatones.

El 4 de agosto de 1985, en el suplemento cultural Aquí Vamos se publicó el texto “Pasaje urbano”, de Katery Mónica García. Vale la pena citar el texto, pues se relaciona con la tensión que en la actualidad vive el transporte público:

Nueve de la noche
Ruta: Punta de la Loma
Reporto que viajamos aquí
siete esqueletos forrados
de siete forros distintos
Nota: El conductor no es de este mundo
Mismo camión
misma ruta
nueve diez
Informo que quedamos cuatro. 48

En relación a los autores que hemos citado y que a lo largo de la década han publicado en determinado lugar y después en otro, el nombre de Katery Mónica García no es muy común. Al terminar de leer el escrito de García, tenemos la misma impresión que lo ocurrido en el accidente de Santa Catarina: el chofer desaparece misteriosamente, hay muertos, autoridades estatales y dueños de la ruta se echan la culpa; aparece el chofer, etcétera, etcétera.

Los camiones son indispensables, desde hace mucho forman parte del paisaje urbano, y seguramente un número importante de ciudadanos disfrutan el traslado de un punto a otro de la ciudad, o por lo menos, así parece expresarlo la escritora Marisa García Zúniga, quien escribe:

A bordo de la ruta ciento diecisiete
meditaba acerca de las ostras
quién imaginara en aquel cuerpo
rugoso y oscuro
la delicada iridiscencia de una perla. 49

El anterior fragmento pertenece al poema “Urbersos”, de su libro Ruta de agosto. Como podemos apreciar, García Zúñiga no se encontró con extraterrestres ni con choferes voraces en el volante; su tránsito en la ruta ciento diecisiete fue un punto de inspiración, un texto más para la literatura local.

Citamos ahora el escrito “Autobús”, de Alejandro del Bosque:

de voces necias que anuncian la última salida;
de un lugar en este viaje;
del cachondeo al instante de abordar;
del espero que regrese muy pronto tu cuerpo. 50

No estamos de acuerdo con las arbitrariedades que cometen algunos choferes, ni con los planes ambiciosos de los dueños de las rutas, ni mucho menos nos alegramos con los pasajeros que han fallecido por la imprudencia de otros; sin embargo, la vida será contemplada desde distintos ángulos. Es común que se dé algún encuentro agradable en el traslado como señala Del Bosque, que en el trayecto surjan ideas geniales; los escritores seguirán mencionando al transporte público por el servicio que proporcionan y por ser parte del paisaje urbano.

La reflexión de lo cotidiano

Ya vimos cómo algunos escritores idealizan determinados elementos que forman parte de su mundo cotidiano. Hemos visto cómo en la poesía hay lugar para todo, que es válido hablar de cualquier asunto y, como dice el dicho, “no sabemos dónde va a saltar la imaginación”. Por lo pronto, a René Rojas Santana le nació escribir un texto que tituló “En la fila”; transcribimos un fragmento:

ayer
mientras hacía fila en la tortillería
vi pasar una mujer
con el vientre dulcemente abultado
y los pechos llenos de vida
y pensé en mí
mejor dicho
en ti. 51

Y finaliza con los siguientes versos:

Pensé en ti
al ver pasar una mujer
mientras hacía fila en la tortillería. 52

Otro texto que refleja el mundo cotidiano es:

Quisiera ser
un Marlboro Light
para sentir el calor
de tus labios juguetones.
Encenderme
con una mirada tuya
y dormir
entre tus dedos
como un niño mimado.
Pero sabes,
aunque no sea
un Marlboro Light...
puedo encenderme
con una mirada tuya. 53

El texto se llama “Con una mirada tuya” y su autor es Bernardo Chapa Galicia miembro del taller de creación literaria del ISSSTE.

Determinados escritores citan en sus versos a Vivaldi, Mozart, Beethoven, etcétera, lo cual es pertinente; en la poesía hay lugar para todo, y un buen verso nace en cualquier camión urbano, de compras en Soriana o en una tortillería, como le ocurrió a Rojas Santana.

Un aspecto que se incorpora a los hábitos y formas de ser de muchos regiomontanos es la música regional y grupera. Surgen ciudadanos vestidos de rancheros por doquier, conjuntos musicales que tienen semejanza en los ritmos, espacios masivos en los cuales la gente comparte formas de bailar similares; pero, sobre todo, a la gente se le fomenta la idea de que tras una semana de trabajo muy intenso, los regiomontanos deben divertirse en ese tipo de lugares. Del mismo modo, divertirse en esos ambientes implica traer la vestimenta adecuada: botas, cintos con enormes hebillas, camisas estilizadas tipo vaquero, sombrero, principalmente.

La manera de ser y de vestirse de un sector de la sociedad regiomontana también es registrada por algunos de nuestros escritores. César Alejandro Uribe es uno de los autores que puede ilustrarnos lo que ahora describimos. Ha colaborado en los Papeles de la Mancuspia, en las revistas Oficio y Correo Chuan y publicó Vespertino. En la antología Memoria de Poesía, Voces Nuevas (87-97), aparece el texto “El desdichado”, del cual queremos citar el primer fragmento:

Yo soy el vaquero, el desarrejuntado, el sin troca,
payaso del Far West Rodeo con la cerca abolida
de los bailes murió la estrella; mi bajo sexto olvidado
desentona la polca más triste. 54

A su vez en la revista Grafográfos aparece el escrito “Furia grupera”, de Jaime Arreola:

Del bolero al Tex–Mex
El Contry les pone botas y sombreros
Efecto Tecate
Toros salvajes yeguas coquetas
vaqueros de fantasía remolineando
en el Far West. 55

Claro que los poetas tienen reflexiones menos terrenales, se preocupan por sí mismos; y al igual que cada generación, se preguntan de dónde vienen, quiénes son, cuál es su papel y hacia dónde van.

Guardando las proporciones de cada caso, algunos de los escritores que escribieron entre 1985 y 1995, manifestaron su inconformidad ante la época que les tocó vivir; algunos de ellos expresaron que las generaciones anteriores vivieron aspectos más interesantes. En ese sentido escribe Genaro Huacal:

He llegado tarde a todo
¿Avándaro?
apenas iba a la primaria

¿Tlatelolco?
aún vivía en Campeche

Te casaste y no supe
hasta dos años después. 56

El  vacío espiritual que plantea el texto de Huacal es similar a lo expuesto por Armando Alanís Pulido:

Nací en el 69
después de los Beatles
después de Tlatelolco
después de atole.

Infancia: normal
Fui de los niños que se perdían en Soriana. 57

Ese sentimiento de no haber participado en algún movimiento social relevante o en algún espectáculo musical de trascendencia nos remitió a un escrito de Octavio Paz.  “Canción mexicana” y está incluido en su libro Ladera este. En el texto dice que su abuelo le hablaba de Benito Juárez y de Porfirio Díaz, que su papá le contaba hazañas de Francisco Villa y Emiliano Zapata, ahora él se siente angustiado, pues no le tocó vivir una época importante.

Queremos cerrar el presente apartado con un texto de José Eugenio Sánchez, que de manera indirecta refleja el problema de vivienda que existe en el área metropolitana, pero además es una manera de mostrar cómo cualquier aspecto de la vida cotidiana es bueno para elaborar un texto, citemos:

MIS RENTERAS

aunque las tres son señoritas
la más joven tiene 62

no me pidieron referencias:
una dijo que me parecía
a cristo

espero no llegue el día
en que me pidan les arregle la puerta
el matamoscas la regadera

ya me imagino yo con una estilson entrando al baño
siendo testigo de una penosa tragedia:

una mujer con piel de trapo
y el cabello enjabonado diciendo:
vente chiquito
o si le tienes miedo al agua vamos a la alcoba
nada más pásame el bastón
sirve que me pegas con él. 58

La Gran Plaza

El papel que la Gran Plaza ha jugado en la nueva arquitectura del área metropolitana ha sido relevante, se ha convertido en tema de ciertos escritores.

Quienes publicaron poesía entre 1985 y 1995 no pasaron por alto ese nuevo símbolo cultural y, con ello, podremos apreciar cómo existen ejemplos a favor y en contra de la plaza.

Si hemos aceptado que la poesía es una especie de crónica, nuestros poetas se han dado el tiempo para dar cuenta de esos cambios arquitectónicos que impactan en la imagen de la ciudad y a quienes habitan en ella. “Elegía para una ciudad de polvo” de Arturo Ortega es, quizá, uno de los poemas más completos sobre la Gran Plaza. Ortega concentra en su poema los pros y los contras: la nostalgia por el pasado, el desconcierto ante el nuevo símbolo, lo moderno como paradigma ante lo vetusto, etcétera.

Más de treinta manzanas fueron destruidas, las cuales albergaban casas particulares, cines, bares y otros puntos de distracción, así como negocios en general; puntos de referencia que reunían una memoria colectiva; cuadras que formaban parte de la identidad de los regiomontanos. Respecto a eso, escribió Ortega:

arquitectura que devastó
las tardes apacibles de los novios
que en otros tiempos revoloteaban como pájaros. 59

Las imágenes de Ortega no pasan por alto el punto de referencia obligado que existe en todas las ciudades: la plaza, el callejón o cualquier otro lugar que las parejas van construyendo y que el resto de la ciudadanía acepta como tal. Ortega siente y manifiesta la nostalgia por el lugar de antaño, sin embargo está dispuesto a aceptar el nuevo lugar:

quiero beberme en plena plaza
el cielo árido que te cubre
que tu piel reconozca mis pasos
que tu cabellera de agua
sea un manantial para los sedientos
que tu espacio vuelva a ser el lugar
de niños y enamorados. 60

Pese al dolor que le provoca, el autor insiste en tratar de conciliar lo perdido con lo nuevo:

Beso tu piel, acaricio tu rostro
tersa caricatura de una máscara que me es ajena
me doy a ti melancólico de lo que fuiste
de lo que ahora me ofreces. 61

Pese a lo anterior, el resentimiento por la construcción de la Gran Plaza no pasará de un día a otro, sobre todo para aquellos escritores que vivieron durante su infancia en el área derrumbada.
En el texto “Sueños merendados” Rolando Carrillo, a diferencia de los autores citados, manifiesta que a él la creación de la Gran Plaza le es indiferente. Su escrito refleja la preocupación por otros aspectos:

Me alcanzó el pan tostado de tu tarde
sentado en la gran plaza
invocando recuerdos. 62

En el resto del poema sigue hablando de sus recuerdos, de un café amargo; la Gran Plaza como una de tantas referencias de la ciudad.

La construcción de la Gran Plaza es un parteaguas. Algunos autores seguirán magnificándola, a quienes simplemente les parece un punto más en el área urbana, y otro sector  mantendrá una especie de rencor, de reclamo constante a quienes construyeron ese espacio y con ello se fue otro concepto de vida, otros puntos de referencia que les permitían una identidad distinta.

César Isassi escribió para la revista Deslinde “¿Por qué la oscuridad?”. En su escrito hace referencia a: El Tupinamba, El Patio, los cines Rex y Elizondo, entre otros lugares, pero ahora el reclamo es al Gobernador Alfonso Martínez Domínguez, personaje político y autor intelectual de la Gran Plaza, apunta Isassi:

Martínez Domínguez te dirá
que en polvos se convertirán
los recuerdos.
No vengas a incomodar.
Duerme junto a tu sueño.
Pinta nubes, cometas. 63

En el poema jamás se menciona a la Gran Plaza, sin embargo ahí está presente, aunado al resentimiento hacia el político y su obra.

Naturaleza y poesía

Los textos que hacen referencia a Nuevo León mencionan, principalmente, las montañas, el clima y el paisaje en general. Es común que en cualquier antología literaria o estudio general se cite “Sol de Monterrey” o “Cerro de la Silla” de Alfonso Reyes, o “Cerro de la Silla” de Francisco de P. Morales, sin pasar por alto las estrofas del “Corrido de Monterrey”. También debemos decir que la mayoría de los textos citados y otros, se caracterizan por magnificar a Nuevo León.

En 1991 Alfonso Rangel Guerra dio a conocer la antología Una ciudad para vivir. De ahí transcribiremos las siguientes palabras de Ricardo Garibay: “Ahora vamos a las laderas, lindas en la distancia. Desde las ventanas en el Hotel Ambassador verdean, blanquean allá las colinas... Las laderas son como ensayo de ese corredor. Son de ricos y de pobres. Aquellas son espaciosas, hermosas, aireadas, son miradores de Monterrey. Las de pobres son horrendas, son tierras grises y negras y grises caseríos. Vamos pues, al azar. Pedreras de Topo Chico. Cerros pardos, ladera casuchas, lecho río basurero “Mercado de Segunda”. ¿De Segunda?”. 64

La visión de Garibay es importante, porque en su artículo registra las bondades de vivir en un sector privilegiado, sector en el cual se encuentra el mejor paisaje; y por otro, menciona las carencias por las que atraviesan sectores como el Topo Chico o cualquiera de los fomerreyes, pero además, el cerro del Topo Chico o las lomas de la Colonia Independencia no tienen nada que ver con el paisaje que ofrece Chipinque de San Pedro. Acudimos también al ensayista, pues sus ideas se relacionan con el capítulo anterior de nuestra tesis; en ese apartado citamos versos y fragmentos en los cuales se idealiza a la ciudad, pero  se hizo referencia a una ciudad como sinónimo de soledad, de contaminación, etcétera.

Algunos de nuestros escritores no han pasado por alto lo que ahora exponemos. En ese sentido, la poesía es una forma de denuncia. La manera en que contribuimos al deterioro de la naturaleza está presente en los autores de la década que estudiamos, quienes magnifican a la naturaleza y nos muestran sus ideas del clima.

El paisaje y las montañas

Las crónicas relatan cómo a los españoles no les fue fácil posesionarse de estos lugares. Ríos, valles y montañas fueron espacios disputados por los diferentes grupos indígenas. A más de cuatrocientos años de la conquista, no todas las bellezas naturales se han perdido. Las crónicas de don Alonso de León y Juan Bautista Chapa son imprescindibles por los datos que contienen sobre la época colonial de Nuevo León.

Jorge Cantú de la Garza realiza el prólogo al libro Nuevo León, el paisaje y su espejo, editado por el Gobierno del Estado de Nuevo León en 1993, que va acompañado con fotos del paisaje neolonés; cuadros elaborados por pintores reconocidos, así como textos de poetas y narradores.

Entre otros aspectos, el prólogo de Cantú de la Garza llama la atención, pues un fragmento de la obra de don Alonso de León, originalmente en prosa, la transcribe en verso.65 Cantú acude a una licencia literaria,66 para mostrarnos cómo el conquistador español también fue poeta y, en consecuencia, le impactaron las condiciones naturales de la región. Transcribimos parte del ejercicio que realizó el regiomontano:

Es la calidad de la tierra de este reino, templada y sana.
Tiene invierno y verano, y ésos con tanto extremo,
que el uno es demasiado de frío, y el otro en extremo caliente. 67

Ahora, después de más de cuatrocientos años de haber sido fundada la ciudad de Monterrey, los escritores siguen inspirándose en las montañas que la rodean, en su clima, en lo que queda del río Santa Catarina y en su vegetación.

respecto a las montañas, escribe Hilda Moreno:

Hoy amanecí
con ánimo de nube
de viento sorprendido.
Las montañas dominan el paisaje
y la gran Sierra Madre,
monumental, autoritaria
sometedora de valles y llanos
desahoga su euforia en la eme. 68

Pese a la belleza natural de nuestras montañas, el número de textos sobre lo urbano es mayor. Prevalecen los escritores que, preocupados por su medio ambiente, reflejan lo inmediato, con lo que conviven diariamente. Afortunadamente contamos con textos que describen  el medio natural.
Definitivamente, el cerro de La Silla es un símbolo cultural que nos identifica a los regiomontanos, lo vemos todos los días, pero no a todos impulsa a escribir un texto. María Rosalba Acosta Zúñiga escribió el “Cerro de la Silla”; dice :

Eres una escultura
sin mármol
modelo perfecto en las manos del artista
Eres silla
sin jinete
cama en donde duerme la nube.
Eres un faro
sin mar
muralla que transforma tornados
en gotas de agua
Eres monarca
sin vasallos;
Eres el peldaño
para llegar al cielo. 69

Algo diferente es la visión del escrito “Arcano cero” de Samuel Noyola, que publicó la revista Vuelta, en agosto de 1987, pero  fue escrito el 8 de febrero de 1986 desde el cerro de Las Mitras.

Noyola no adjetiva como lo hacen las anteriores escritoras, su idea de la creación literaria es  distinta. En su texto no hay referencia convencional del cerro de Las Mitras, es más, no menciona para nada al cerro; sin embargo, hay algunas referencias que permiten apreciar lo cerca que estaba del mismo. El primer verso dice:

Entre las llamas frías de la tarde azulada. 70

Los dos primeros versos de la segunda estrofa:

Por esa voz de Dios que en lo obscuro
llama Samuel y canta David. 71

O el primer verso de la penúltima estrofa:

Pero el vacío de nuevo me enamora. 72

Las referencias son mínimas: que estaba fresco por la tarde, que se hacía de noche, el vacío desde lo alto. Por supuesto que el poema es todo un planteamiento de escritura, una reflexión sobre el proceso creativo. Aquí nos interesa recalcar que el cerro de Las Mitras fue el punto de partida para su creación, no importa que no lo mencione; se percibe a través de los recursos artísticos dónde está el poeta, quien menciona  que desde ahí lo escribió.

En la mayoría de escritos sobre los cerros que rodean a la ciudad prevalece la claridad en lo que se expone. En la revista Deslinde, por ejemplo, se publicó la siguiente prosa poética sobre Chipinque, de Angélica Tijerina:

La nube te cubre y te abraza, se escurre en tus laderas pegadas a tu piel.
Tus piedras en el sendero como plata amenazante: desnuda voluptuosidad, grisácea indiferencia ante el agua que las descubre, y las envuelve para llevarlas en el tropel hacia el oscuro abismo de tus grietas. 73

A partir de los textos valiosos de Eduardo Zambrano, en 1988, la Universidad Autónoma de Zacatecas le publica el poemario Del coleccionista. Para cerrar el presente apartado, queremos citar el escrito “Finalmente, qué son las montañas”, el cual aparece en la obra citada:

Finalmente, qué son las montañas
sino los otros perfiles del ocio
en las azules páginas del tiempo.

Aprende tú también a ser lejano
aquí las montañas se han sentado a descansar. 74

Poemas al río Santa Catarina

Otro elemento natural que surge de los cerros para culminar en la literatura es el río Santa Catarina. El suplemento cultural Aquí vamos, del 5 de abril de 1987, publicó un número monográfico, con textos en prosa, poesía y crónica. En el área de poesía, escribió Guillermo Meléndez el texto: “A las piedras del Río Santa Catarina”; “Río de la Santa Catarina” de José Jaime Ruiz, “La risa del río de Diego de Jesús y un texto más de Eligio Coronado. Más adelante, el 29 de julio de 1990, aparece otro poema sobre dicho tema, en las mismas páginas del suplemento, escrito por Irineo Morales Monsiváis.

En los cinco poemas aparece la nostalgia por el río que ya no lleva agua, rescatan algunas imágenes de antaño y denuncian cómo la actual situación del mismo se debe al progreso.
Dice Guillermo Meléndez del Santa Catarina:

Sólo se oyen los grillos
entre los matorrales.
No hay más luz que la de un faro urbano
que no sabe de náufragos
que vigila puntual los rascacielos. 75

Y Eligio Coronado:

Soledad que circula en apariencia
y atada por sus límites prosigue. 76

Por su parte, José Jaime Ruiz:

A lo largo de un lecho prodiga su luz,
allí un río olvidó el fluir del tiempo:
ciego de memoria huye del espectro:
vómito alucinante, acero y plástico. 77

A su vez, Diego de Jesús señala:

Llevo nostalgia de humedad, de
catástrofe. 78

Y por último,  en 1990, escribe Irineo Morales:

Un rumor desciende la montaña
disimulando en cántico
que no es sino el clamar. 79

El río Santa Catarina es parte de la imagen urbana del área metropolitana, si queremos hablar de la ciudad y de su río tendremos que mencionar las tragedias que han ocurrido, las personalidades que ahí han pronunciado discursos religiosos, de la vendimia en fin de semana, de sus campos deportivos y de otros tramos en los cuales han ocurrido acciones desagradables.

El clima

El clima contribuye a formarnos una idea global de la ciudad. De antemano sabemos que son más los meses de calor que de frío, porque dentro de ese período  se padece la canícula, momentos en que el calor se vuelve más intenso. La temporada se relaciona con los siguientes aspectos: determinadas heridas se tardan en cerrar, a ciertas personas les aumentan los dolores de cabeza; así como es común que otras tantas traten de arreglar sus asuntos antes de que el sol cale más fuerte.

Eduardo Zambrano publicó Aquí afuera y en el cual aparece el texto “Canícula”:

A veces el deseo
pareciera muerto
pero se queda quieto

fijo en el muro

como una lagartija
bajo el sol intenso
del verano. 80

 Un tanto más completo es “Canícula”, de Lucía Manríquez Montoya, y publicado en el suplemento cultural Aquí vamos, expresa Manríquez:

Hebras de sol
en el asfalto
reflejos encendidos
habitados por el polvo
resplandores convulsos
endureciendo la boreal ventisca
en llamamiento
los huizaches
se abanican. 81

Primero manifiesta el ánimo acosado por el calor, luego describe ese clima y un elemento regional que no se escapa de la intensidad de los rayos.

Antes de pasar a otro escritor transcribamos otro párrafo de Zambrano. Autor que seguramente desde niño se vio atraído por el clima y las montañas. Apunta :

Agosto es un sultán
gordo y obsceno
que frecuenta las albercas
encendido. 82

Por supuesto que es una manera más alegre de ver la realidad. Es jugar con dos planos de un mismo punto de vista: no es cómodo tolerar la canícula, pero hay que sobrellevar el medio en el cual vivimos.

En la Antología de becarios de 1987 a 1991 (ICNL), en el poema “Primera imagen”, Armando Joel Dávila describe los edificios de la ciudad, el humo, las montañas, y casi al finalizar agrega unos versos que hacen alusión a la temporada antes descrita. Dice el autor de El escorial y otros poemas de amor:

El sol derrama plomo
efímeras astillas
que agobian como hiedra las horas de la tarde 83

Citemos ahora a Alejandro del Bosque:

No he podido alejarme;
sigo sentado en la mecedora
frente al abanico
que escupe su aire de muerte,
en estas tardes de calor. 84

En algunos de nuestros escritores prevalecen determinados temas. En el caso de Alejandro del Bosque –ya lo explicamos en otro apartado– el tema de lo urbano es siempre una constante, en el poemario de Xorge González está la soledad, pero también lo urbano y dedicó unas líneas a lo extremoso de nuestro clima, del sol dice:

El cometa de la tarde
nunca calla en Monterrey
hiere rastros y edificios
así
sangrantes
corremos a refugiarnos. 85

 Los escritores abordan poco el tema del frío, y algo similar ocurre con la lluvia. Por supuesto que se toca indirectamente, pero no al grado como encontramos poemas al sol. El escritor Gerardo Puertas Gómez escribió un conjunto de versos que tituló “Lluvia”. El autor también se ha inspirado en los cerros que nos rodean. En relación a la lluvia, escribió:

Se cubre de arterias
la ventana.

Los nubarrones danzan
a ritmo trepidante
Transparentes cometas
se suicidan. 86

El norte del país se caracteriza por las sequías en ciertas épocas del año, y si la lluvia llega de vez en cuando, es natural que el ciudadano común se alegre y disfrute. Sin embargo, algunos de nuestros escritores se manifiestan escribiendo, describiendo su asombro. Suponemos entonces que el anterior texto surgió de esa reflexión tras ver cómo caía la lluvia.

Estamos seguros que algunas imágenes poéticas que hemos citado seguirán leyéndose, a la lluvia Puertas Gómez le llama “transparentes cometas se suicidan”; al sol, Xorge González lo nombra “el cometa de la tarde”, no menos poético y trascendente fue lo que Zambrano escribió del astro: “Agosto es un sultán / gordo y obsceno / que frecuenta las albercas / encendido”.

Creemos que las anteriores imágenes, entre otras, seguirán leyéndose por dos razones. Primero, porque era la manera en que se escribía en determinada época; y segundo, porque muchas de las imágenes que hemos citado responden a una realidad, a un contexto social en el cual están involucrados nuestros escritores.

Conclusiones

El papel que desempeñaron los diferentes planes de urbanización, implementados a principios de los años ochenta fueron positivos en términos generales. Proyectos que pretendieron ordenar a las ciudades que desde 1960 se comenzaron a unir y ahora se conocen como área metropolitana: Monterrey, Guadalupe, San Nicolás de los Garza, Escobedo, San Pedro Garza García y Apodaca.

Posteriormente los diferentes planes de urbanización municipales son aglutinados en el Plan Director de Desarrollo Urbano del Área Metropolitana de Monterrey (1988). Con ciertas variaciones de un municipio a otro, en el Plan Director de Desarrollo se aprecia que los principales problemas de los municipios arriba mencionados son similares: llevar agua potable a la mayoría de la población, congestionamiento vehicular, irregularidades en el transporte público, contaminación (del aire, agua, calles, etcétera), asentamientos irregulares y déficit de vivienda.

El Plan Director de Desarrollo Urbano no solamente muestra aspectos prioritarios del área metropolitana, también ofrece soluciones mediante estrategias, en donde es fundamental la cooperación de cada municipio, autoridades estatales, iniciativa privada y la comunidad.
Entre otros propósitos, el proyecto mencionado pretende crear una imagen del área metropolitana. Imagen que en un primer momento, como ya lo citamos en el primer capítulo, se califica de “influencia norteamericana y centralista”, identificación que se relaciona con sus avenidas, edificios y construcciones antiguas. Pero además porque aquí se concentra el 87 % de la población que tiene  Nuevo León.

Si bien es cierto que edificios y avenidas del área metropolitana contribuyen a que exista determinada imagen urbana, es Monterrey quien más refleja la influencia norteamericana.
Anotamos que nuestra etapa de estudio comprende una década, en la cual el desarrollo de la ciudad no solamente se dio desde sus nuevas construcciones, apertura de nuevas fábricas o inauguraciones de centros de diversión, sino que  se promovió la cultura.

El ambiente cultural se manifestó mediante la danza, pintura, cine, teatro, música y literatura. Se apreciaron exposiciones de grandes pintores, muestras de danza, música y teatro con un nivel internacional, sin  dejar de atender la  literatura.

En términos generales fue importante lo siguiente: los encuentros de escritores, publicaciones de libros, se editaron diferentes revistas, concursos literarios, se abrió una escuela para escritores, y quizá lo más sólido, un sistema de becas para los mismos.

El contexto  se distinguió por los talleres literarios. No menos interesantes fueron los suplementos culturales de los periódicos locales, ahí se dio a conocer material que después fue premiado o editado en algún libro. Por los suplementos supimos de la cantidad de gente que escribía; autores que participaban en talleres de la UANL, UR, UDEM o ITESM, sin faltar los autores que se reunían de manera independiente.

La formación académica de ciertos escritores cumplió un papel significativo. Algunos de ellos, al terminar su formación académica, se ubicaron en distintos puestos de trabajo e impulsaron la literatura y la cultura en general.

Otras reflexiones interesantes es que a partir de la presente década analizada nuestros escritores contribuyen a crear una literatura con la cual nos identificamos por los valores estéticos y arquitectónicos que los mismos manifiestan.

Gracias a los diferentes apoyos generados en el área metropolitana de Nuevo León, los escritores ya no tuvieron que irse al centro del país, aspecto que sirvió para consolidar nuestra literatura y con ello ser ejemplo para las nuevas generaciones.

Notas

1. Atlas de Monterrey. Gustavo Garza (comp.), Monterrey, Nuevo León, 1995, p. 434.
2. Guadalupe G. Veloquio González. Dinámica de los centros urbanos y su estructura socioeconómica a través de la experiencia del Area Metropolitana de Monterrey 1940-2000, p. 31.
3. Plan municipal de desarrollo urbano, General Escobedo, N.L. Gobierno del Estado de Nuevo León, 1980.
4. Plan director de desarrollo urbano del Area metropolitana de Monterrey, 1988-2010. Gobierno del Estado de Nuevo León, 1988, p. 9
5. Ibidem. p. 89
6. El problema del transporte urbano p. 94
7. Ibidem, p. 87
8. Plan Director de Desarrollo Urbano p. 90.
10. El Norte, Sección Cultural,  jueves 26 de abril de 1999.
11. El Norte, Sección Vida, lunes 19 de febrero del 2001.
12. Ernesto Rangel Domene. Rapsodia del Nuevo Reyno de León, Monterrey, 1990, p.7.
13. Ibídem, p. 27.
14. El Porvenir, suplemento cultural Aquí Vamos, 2 de noviembre de 1986, p.5.
15. La alquimia del verbo. José María Mendiola (coord.), Guadalupe, 1992, p.15.
16. Idem.
17. Antología de becarios del Centro de Escritores de Nuevo León 1987-1991. Humberto Salazar (ed.), Monterrey, p. 40.
18. Margarita Ríos Farjat. Si las horas llegaran para quedarse, OFICIO EDICIONES, Monterrey, S p.32.
19. El Porvenir, suplemento cultural Aquí vamos, 23 de diciembre de 1990, p.7.
20. Clemente Muñiz Angel, Si te fata vocant, Culiacán, 1993, p.11.
21. Tercer encuentro de poesía joven, Roberto Vallarino (ed.), México, p. 247.
22. Antología de Becarios del ICNL,1987–1991. H. Salazar (ed.).
23. El mar es un desierto. Poetas de la frontera norte 1950-1970, Margarito Cuéllar (comp), Monterrey, 1999, p. 237.
24. Idem.
25. Xorge González. Otra vez la vida, Monterrey, p. 18
26. El Porvenir, suplemento cultural Aquí vamos, 9 de diciembre de 1990, p. 6.
27. El Diario de Monterrey, suplemento cultural El Volantín, domingo 8 de noviembre de 1987.
28. Idem.
29. El Diario de Monterrey, suplemento cultural El Volantín, núm. 12, domingo 29 de noviembre de 1987.
30. Tercer encuentro de poesía joven. Roberto Vallarino (coord.), México, 1987, p.152.
31. La alquimia del verbo, Claudia Villarreal (ed.),Presidencia Municipal de Guadalupe, Nuevo León, 1992, p. 43.
32. Xorge González, Otra vez la vida (1979-1989), Gobierno del Estado de Nuevo León, 1992, p. 37.
33. El mar es un desierto. Poetas de la Frontera norte 1950-1970,Margarito Cuéllar (comp.), Monterrey, UANL–FONCA, 1999, p. 237.
34. Primer Festival de Poesía Nuevo León 1993, Miguel Covarrubias (ed.), p. 58.
35. El Porvenir, suplemento cultural Aquí Vamos, 17 de junio de 1990.
36. El Porvenir, suplemento cultural Aquí Vamos, 1° de abril de 1984.
37. Idem.
38. Jorge Cantú de la Garza. Armas de nacimiento, UANL, p. 17.
39. Poesía joven de Monterrey (Antología), Preparatoria 1, Monterrey, 1983, (Colección Las uvas y el viento / 2), p. 11.
40. El mar es un desierto. Poetas de la Frontera Norte 1950-1970, Margarito Cuéllar (comp.), Monterrey, UANL–FONCA, 1999, p. 270.
41. Idem.
42. Antología del Centro de escritores del ICNL.
43. Guillermo Meléndez, Ciudad del náufrago, FCE, 2002, p. 112.
44. Deslinde, números 35 y 36, enero–junio 1992, p.79.
45. Cultura Norte, número 9, p. 30.
46. Andrés Montes de Oca, Luz neón blues, Edición de autor, Monterrey, 1991.
47. Alejandro del Bosque, Pobladores de una larga noche, Monterrey, 1998, p. 15.
48. El Porvenir, suplemento cultural Aquí Vamos, 4 de agosto de 1985, p. 8.
49. Marisa García Zúñiga, Ruta de agosto, Normal Miguel F. Martínez, Monterrey, 1990, p. 43.
50. Alejandro del Bosque, Pobladores de una larga noche, Monterrey, 1998, p. 29.
51. Primer Festival de Poesía, Miguel Covarrubias (Comp.), Monterrey, 1993, p. 42.
52. Idem.
53. Tercer encuentro de poesía joven, Roberto Vallerino (coord.), México, 1987, p. 247.
54. Memoria de poesía, voces nuevas (1987-1997), Andrés Montes de Oca ( comp.) , UANL, 1998, p. 13.
55. Grafográfos, número 10, Monterrey, 1997, p. 22.
56. Genaro Huacal. Duendecillos mayas, Monterrey, Oficio, 1992, p. 12.
57. Primer festival de poesía. Miguel Covarrubias, (comp.), 1993, p. 13.
58. El mar es un desierto, M. Cuéllar, (comp. ), UANL, Monterrey, 1999, p. 256.
59. Monterrey en la poesía. Israel Cavazos Garza (comp.), Monterrey, 1995, p. 147.
60. Idem.
61. Idem.
62. Calendario poético, Salvador Aburto (comp.), UANL, Monterrey, 1996.
63. Deslinde, números 35 y 36, enero–junio 1992, p. 80.
64. Alfonso Rangel Guerra. Una ciudad para vivir, 1991, p. 253.
65. Nuevo León, el paisaje y su espejo, Gobierno del Estado de Nuevo León, 1993, p. 15.
66. “Found poem” llaman los ingleses y norteamericanos al poema que, escondido con modestia entre líneas de un texto en prosa, desafía al lector con su música, ritmo. El Porvenir, suplemento cultural Aquí vamos, 1° de noviembre de 1985.
67. Ibidem, p.16.
68. Hilda Moreno. Las trampas del recuerdo, Monterrey, 1990, p. 33.
69. María Rosalba Acosta Zúñiga. El Porvenir, suplemento cultural Aquí Vamos 8 de abril de 1984.
70. Vuelta, número 129, agosto 1987, México, p.6.
71. Idem.
72. Idem.
73. El Porvenir, suplemento cultural Aquí vamos, Monterrey, 29 de julio de 1990.
74. Eduardo Zambrano. Del coleccionista, Universidad Autónoma de Zacatecas.
75. El Porvenir, suplemento cultural Aquí vamos, Monterrey, 5 de abril de 1987.
76. Idem.
77. Idem.
78. Idem.
79. El Porvenir, suplemento cultural Aquí vamos, Monterrey, 29 de julio de 1990.
80. Eduardo Zambrano. Aquí afuera, edición de autor, 1998, p. 25.
81. El Porvenir, suplemento cultural Aquí vamos, 4 de julio de 1987.
82. Eduardo Zambrano, Aquí afuera, edición de autor, 1998, p. 25.
83. Antología de becarios 1987–1991, Gobierno del Estado de Nuevo León.
84. Alejandro del Bosque, La ciudad está bien lejos, Oficio Ediciones, Monterrey, 1994, p.63.
85. Xorge M. González. Otra vez la vida, Gobierno del Estado de Nuevo León, 1992, p.52
86. Antología de becarios, Gobierno del Estado de Nuevo León, pp. 49-50.

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